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11 de diciembre 2025

Prefacio. Mensaje de bienvenida




Categoria:

Humanismo Mexicano

 

Juan Carlos Villarreal Martínez

Instituto de Estudios Legislativos del Congreso del Estado de México

 

Muy buenos días.

Para quienes estamos detrás de esta organización es motivo de orgullo y satisfacción recibirlos en esta sede que tiene muchos simbolismos para el inicio de este congreso.

Agradezco profundamente al diputado Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Jucopo, por el respaldo que ha hecho posible este espacio de reflexión sobre el Humanismo como horizonte renovado del quehacer público, y a la diputada Martha Azucena Camacho, presidenta de la Mesa Directiva, por acompañar con convicción este esfuerzo, así como al Congreso del Estado de México por su apoyo institucional. Asimismo, a Raymundo César Martínez García, presidente de El Colegio Mexiquense, A.C., y a Roberto Arturo Rodríguez Reyes, responsable de la Dirección del IAPEM, por sumarse desde el inicio a esta iniciativa. Extiendo también mi gratitud al personal docente presente, aliado fundamental para llevar este proyecto a todo el territorio estatal. Aspiramos a que este trabajo se desarrolle en las distintas unidades académicas y desemboque en un congreso nacional. Agradezco igualmente el acompañamiento de las autoridades del Poder Legislativo y de los municipios que se han sumado para enriquecer este congreso.

El Humanismo, como corriente de pensamiento, cimbra sus principales esfuerzos en el desarrollo de las personas, en el bienestar humano, en su dignidad y en todo aquello que permite mejorar sus condiciones y su vínculo con el entorno. Esta perspectiva —que profundiza sus raíces en la valoración ética, la responsabilidad con la comunidad y la convivencia social— es el punto de partida que nos convoca hoy.

Comenzamos este proyecto hace unos meses, partiendo de una idea que nos permitiera, primero, darle una coherencia y consistencia teórica a todos los cambios que están sucediendo en el país, a partir de una mirada local que buscara entre nuestras raíces un sentido de pertenencia común y replicada.

Decidimos abordar el concepto de Humanismo Mexicano a partir de tres bases y fundamentos que pensamos serían lo que darían cuerpo a este proyecto, y hemos ido logrando consensos. 

En primer lugar, se extendió una invitación a académicos especializados para enriquecer el diálogo desde sus perspectivas. En segundo lugar, se realizaron tres cátedras dedicadas al diálogo y discusión del Humanismo Mexicano, en colaboración con la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México; agradecemos profundamente su valiosa participación y alianza. Y en tercer lugar, se organizó un concurso de investigación dirigido a jóvenes universitarios; los tres ensayos ganadores serán presentados y discutidos en las mesas de trabajo y estamos muy contentos de contar con la presencia de sus autores.

Hoy tenemos para la inauguración una conferencia de talla nacional en voz del doctor Felipe Arturo Ávila Espinosa, director general del INEHRM, a quien agradecemos profundamente su participación; se suman también como conferencistas magistrales el académico y especialista en filosofía David Bak Geler, maestro por la UNAM y doctor por la New School for Social Research de Nueva York, así como el maestro Mauricio Valdés Rodríguez, político texcocano de amplia trayectoria en los tres ámbitos de gobierno, cuya presencia fortalece este espacio. 

El Humanismo tiene antecedentes remotos en el pensamiento europeo —desde Santo Tomás de Aquino y la recuperación de la dignidad racional del ser humano, pasando por Erasmo de Rotterdam con su crítica moral a las estructuras que desvirtúan la condición humana, hasta los utópicos como Moro, Campanella y Bacon, que imaginaron comunidades fundadas en la razón, la justicia y el orden ético—; sin embargo, sería insuficiente comprender el Humanismo únicamente como un producto del Renacimiento o del tránsito entre la escolástica y la modernidad. Como bien lo argumenta Enrique Dussel,¹ es indispensable superar el marco interpretativo eurocéntrico y reconocer que la historia intelectual latinoamericana posee una genealogía propia, anclada en nuestras raíces prehispánicas, en la noción comunitaria del territorio, en la sacralidad del vínculo con la tierra y en la solidaridad entre pueblos como forma originaria de organización social.

En este sentido, el Humanismo deja de ser únicamente un proyecto cultural europeo para convertirse en una experiencia histórica situada donde convergen la cosmovisión indígena, la memoria colonial, el mestizaje y las luchas políticas que han definido el rumbo de nuestras repúblicas.

Así, el Humanismo no solo se explica por los studia humanitatis ni por la revolución cultural señalada por Burckhardt, Kristeller o Garin, sino también por una tradición propia que se expresa en las comunidades originarias, en la teología de la liberación, en el pensamiento crítico latinoamericano y en las narrativas políticas contemporáneas que han buscado devolver centralidad ética al ser humano en la vida pública. Hablar de Humanismo en México implica reconocer este doble linaje —el europeo y el americano— y comprender que su reinterpretación actual no surge por imitación, sino por la necesidad de dotar de sentido histórico, identidad política y horizonte moral a los desafíos del presente.

En este mismo municipio, Texcoco, José María Luis Mora pronunció, en su discurso ante el Congreso del Estado de México, el 2 de junio de 1825: "La Constitución que hemos jurado, Señor, no reconoce otras distinciones que las que marcan el mérito y la virtud: ¿cómo pues se quieren establecer otras distinciones, otros privilegios que repugnan nuestro sistema representativo, y que son un resto de la antigua legislación?"

José María Luis Mora es uno de los personajes que queremos rescatar en este proyecto. Es un ideólogo importante y tiene mucho que dar a las nuevas generaciones. Justo por su nombre, siendo un constituyente aquí, en Texcoco, hace 200 años. Mora, como otros pensadores humanistas, reivindica la dignidad del ser humano, la libertad, la virtud cívica y la organización social fundada en la igualdad. 

El Humanismo es una revolución cultural que coloca al ser humano en el centro. Hoy lo retomamos para darle sentido a nuestro tiempo, a nuestra historia y a nuestro deber público. De ese cruce histórico deriva una visión que hoy tiene implicaciones políticas, ideológicas y sociales, más visible con el surgimiento de nuevas expresiones políticas caracterizadas por la llamada Cuarta Transformación, que intenta redefinir el sentido ético de la acción pública.

Lo que buscamos es justamente ofrecer todos los medios que están al alcance de la academia, de los especialistas, para acercar una forma de pensamiento que rescate tres puntos centrales: primero, la forma en que convivimos los mexicanos con nuestros antepasados, que es el origen del Humanismo Mexicano a partir de la dignidad del ser humano; segundo, reconocer el entorno con el cual convivimos, generando no solamente resiliencia, respeto y solidaridad, sino una comprensión profunda del otro como complemento indispensable de la vida en sociedad.

Como tercer y fundamental elemento, buscamos aportar un marco conceptual que, reconociendo la evolución de estas transformaciones previas, construya una visión unificada. Se trata de superar las narrativas individualistas para dar un vuelco hacia lo común, recuperando las ideas de fondo que siempre han estado ahí. El objetivo es lanzar una visión de futuro donde la riqueza nacional sea redistributiva y hagamos realidad el leitmotiv de la Cuarta Transformación: por el bien de todos, primero los pobres.

En un mundo donde se viven crisis de representación, desafección política, ascenso de populismos, desigualdad creciente y polarización cultural —así lo advierten autores como Reybrouck, Mouffe, Mounk y Müller—, el Humanismo ofrece una vía distinta: una apuesta ética, democrática y comunitaria que coloca al ser humano como fin de la vida pública. Comprender estas condiciones es el primer paso para ser más respetuosos con el medio ambiente y con nuestros semejantes.

Este año, nuestro objetivo es llevar este pensamiento a la práctica. Buscamos que sirva como guía para una acción pública basada en tres pilares: la dignidad humana, una relación respetuosa con el entorno y la capacidad colectiva de autoorganización y ayuda mutua.

Muchas gracias por participar y asistir.

 

Juan Carlos Villarreal es candidato a doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de la Habana, Cuba; maestro en Derecho Electoral por la Universidad de Xalapa, México; licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México. Director general del Instituto de Estudios Legislativos del Congreso del Estado de México. Correo electrónico: carlos.villarreal@congresoedomex.gob.mx

 

Notas al pie:

¹ El texto al que se hace referencia es al capítulo “Europa, modernidad y eurocentrismo” de autoría de Enrique Dussel y que forma parte del libro La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, compilado por Edgardo Lander. La obra se encuentra disponible en:
https://libreria.clacso.org/publicacion.php?p=247&c=8

 

Referencias

Reybrouck, D.V. (2017) Contra las elecciones: Cómo salvar la democracia. TAURUS.

Mouffe, C. (2018) Por un populismo de izquierdas. Siglo XXI Editores. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. 

Mounk, Y. (2018) El pueblo contra la democracia. Por qué nuestra libertad está en peligro. Barcelona: Paidós (Estado y Sociedad). Disponible en: https://proassetspdlcom.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/39/38369_El_pueblo_contra_la_democracia.pdf

Müller, J.-W. (2016) What Is Populism? University of Pennsylvania Press.

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