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11 de diciembre 2025
Sin feminismo no hay Humanismo. Las apuestas intelectuales de las mujeres para la justicia y la equidad
Categoria:
Humanismo Mexicano
Rosario Margarita Vásquez Montaño
El Colegio Mexiquense, A. C.
Gracias a quienes organizaron este encuentro de diálogo, de discusión y para poner sobre la mesa lo que cada uno, desde sus respectivas trincheras, está tratando de entender sobre la propuesta del Humanismo Mexicano y hacia dónde puede ir.
Iba a preguntar por la presencia de las filósofas, porque voy a hablar, justamente, de que sin feminismo no hay Humanismo. Ustedes van a decir "Ya vienen las feministas". Sí. Creo que este es un elemento importante; así como pude haber preguntado a otros compañeros dónde están las filósofas mexicanas en su propia reflexión, otro colega puede preguntar dónde están las comunidades originarias.
Hay una reflexión de inicio sobre la cual hay que tener claridad: el Humanismo es una filosofía que ya existe. Su temporalidad se remonta, si lo pensamos en lo más cercano a los tiempos modernos, a los siglos XIV y XV, en el contexto del Renacimiento europeo. La construcción del Humanismo consistió en volcar la mirada al humano, al ser humano, a su dignidad y a la individualidad. Las ideas del Humanismo se han ido transformando, pues quienes han hecho estos cuestionamientos son pensadores y pensadoras que han sido atravesadas por procesos históricos de colonización, o que han experimentado la opresión, como las mujeres.
Me gustaría señalar que la propuesta del Humanismo estuvo anclada a la idea de la universalidad del hombre, lo que nos lleva a reconocer que la construcción de la categoría de Humanismo es patriarcal. La forma en la que se construyó la idea de Humanismo giraba en torno a ese humano que estaba anclado a la figura masculina. De esta forma, es esta universalidad, que es a su vez producto de una construcción marcada por el sesgo colonial, eurocentrista y patriarcal —y después capitalista, expresado en los imperialismos y en el colonialismo— lo que se cuestiona. Por ejemplo, Frantz Fanon, de Martinica, vino a proponer un nuevo Humanismo, uno radical, para señalar las falencias que tenía la propuesta de Humanismo —muy centrada en Europa—, al no reconocer las experiencias coloniales en su propia vida como un hombre afrodescendiente.
Me parece que contrastar esa supuesta universalidad construida del Humanismo es un tema importante. Por ello, es importante reflexionar, primero, desde los aportes que se pueden hacer a partir de la mirada mexicana, pero sin dejar de reconocer que hay procesos de solidaridad, incluso internacionalistas, que permiten construir pensamiento que nos atraviesa a todas y todos. Esa es la idea del Humanismo, que es universalista. Es importante poner en contraste la universalidad del Humanismo a partir de otras posturas como las decoloniales, las descoloniales y feministas, las que están vinculadas a las ideas de los socialismos, las que están ancladas al tema de la justicia social, las antiimperialistas, etcétera, y discutir cómo pueden ser aplicadas a la realidad mexicana, tanto la histórica como la actual.
¿Por qué digo que sin feminismo no hay Humanismo? Me parece que, retomando lo que decía el doctor Felipe Ávila, el feminismo es uno de los movimientos más potentes que va a marcar el siglo XX a nivel continental y que, de alguna manera, va a obligar a transformar no solo la construcción y la idea que tenemos de humanidad y de Humanismo, sino también de ciudadanía. Ya decíamos que las mujeres no teníamos ciudadanía hasta hace no mucho, y lo vemos como algo natural, pero fue producto de una serie de luchas y de una conquista que costó mucho a las mujeres en México y en el continente americano.
Hay una serie de valores en el feminismo que tendrían que ser tomados en cuenta, considerando que el feminismo es un movimiento político, social y una teoría crítica que busca la equidad. No somos antihombres, hay que señalarlo; buscamos la igualdad en las sociedades. En este contexto, hay valores y prácticas dentro del feminismo, como el de la sororidad y el affidamento, que devienen del propio movimiento, pero que son prácticas de empatía y de solidaridad amplificadas, donde reconociéndonos en nuestras diferencias, nos encontramos. Y eso es un elemento importante, porque somos diferentes, pero podemos encontrar puntos de encuentro. Eso es algo que el feminismo hace. Con frecuencia se señalan peleas al interior de los feminismos. No. Al respecto, hay que señalar que hay diferencias de aproximación, de cómo queremos construir sociedades igualitarias, pero al final de cuentas nos encontramos en el objetivo.
También es relevante el punto referente a la lucha contra las violencias. Estamos concentradas en la violencia contra las mujeres, en particular porque nos siguen atravesando; somos un sector de la población víctima de violencias de todo tipo hasta llegar al más grave, que es el feminicidio, cuyo concepto se construyó y pudo ser tipificado en México por una filósofa mexicana. Me parece que parte de esta lucha es también desarticular las lógicas del poder hegemónico, violento y bélico del patriarcado. Las mujeres no hicimos las guerras y la lógica del feminismo es pacifista. Y ese es otro valor del movimiento feminista que se tendría que retomar para construir Humanismo.
El feminismo también ofrece las coordenadas y elementos generales, como es evidente, desde la perspectiva de género para replantear la masculinidad hegemónica. Nosotras no vamos a hacer el trabajo, pero hemos dado el paso teórico para ofrecer algunas posibilidades en la construcción de nuevas masculinidades que se distancien de las lógicas violentas y de elementos que confluyen y sostienen prácticas misóginas, machistas y de violencia en general.
El movimiento de mujeres es diverso por sus corrientes; incluso, desde ciertas tendencias feministas nacidas en Latinoamérica, apelan al encuentro en las diferencias. Sobre todo, algo que se hace desde el feminismo latinoamericano es apelar a la lucha contra el patriarcado. Hay pensadoras latinoamericanas, como Rita Segato, que proponen, junto con otras colegas de la corriente italiana, que el patriarcado antecede al capitalismo. Habría que problematizar y retomar esta propuesta.
El feminismo latinoamericano es tan potente porque su propuesta es antiimperialista, anticapitalista y antipatriarcal. Son elementos que confluyen. Al respecto, Rita Segato sostiene, por ejemplo, que hay un entronque o un encuentro entre capitalismo y patriarcado, y que no podemos explicar el capitalismo sin su encuentro con el patriarcado. Incluso en la globalidad, que ya se mencionaba en esta mesa, es importante observar cómo las redes sociales se están construyendo frente al patriarcado y al capital.
Lo que tiene que ofrecer el feminismo es mucho, pensando que es un movimiento que ha perdurado en el tiempo, que se ha globalizado y que ha estado en consonancia con otras luchas. Eso es lo que a mí me interesa. Ese es el feminismo que yo practico. Es un feminismo interseccional que reconoce a las compañeras indígenas, a las mujeres trans. ¿Por qué? Porque somos diversas y diversos. Por ello creo que sin feminismo no hay Humanismo.
Muchas gracias.
Rosario Margarita Vásquez Montaño es doctora y maestra en Historia por el Colegio de México; licenciada en Historia por la Universidad de Sonora. Integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores Nivel I de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Profesora-investigadora del Colegio Mexiquense, A. C. Correo electrónico: rvasquez@cmq.edu.mx
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