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11 de diciembre 2025
De Obrador a Sheinbaum: la construcción del nuevo sistema político mexicano del siglo XXI
Categoria:
Humanismo Mexicano
Rafael Chacón Villagrán
Ayuntamiento de Coacalco de Berriozábal
Es un honor participar en este Primer Congreso Estatal de Humanismo Mexicano. Hemos coincidido en que la ignorancia es el origen de todos los males y el pensamiento crítico es el arma fundamental para combatirla.
El México del siglo XXI enfrenta una encrucijada histórica marcada por la transición de un modelo neoliberal agotado hacia la construcción de un paradigma político centrado en la justicia social, la soberanía nacional y la participación ciudadana activa. La experiencia histórica de las últimas décadas ha dejado claras las limitaciones de un sistema que concentraba el poder en élites económicas y políticas, marginando a los sectores más vulnerables de la población y restringiendo la capacidad de los pueblos originarios y de los colectivos.
En este contexto, los liderazgos del licenciado Andrés Manuel López Obrador y de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo representan más que una sucesión política; encarnan la emergencia de un nuevo sujeto histórico que articula la voz de los grupos vulnerables, los pueblos originarios, las mujeres, los jóvenes y de los trabajadores organizados, proponiendo un proyecto político donde el entendimiento colectivo, la gobernanza incluyente y la democracia participativa son ejes centrales.
Por su parte, el concepto de sujeto histórico retomado de la tradición gramsciana y adaptado a la realidad mexicana se refiere a un actor social capaz de transformar las estructuras políticas y sociales mediante la acción organizada. En el México contemporáneo, este sujeto no es homogéneo, sino que integra grupos vulnerables, pueblos originarios, mujeres, jóvenes, trabajadores y colectivos sociales que históricamente han sido excluidos de la toma de decisiones. Esa es la diferencia entre el modelo neoliberal, el cual ponía en el centro a las élites y a los grupos de poder, mientras el modelo humanista se centra en los grupos vulnerables, como personas en situación de pobreza, comunidades rurales, personas con discapacidad, adultos mayores, jóvenes, niños, niñas y mujeres, quienes en contextos de desigualdad hoy adquieren voz y agencia en la medida en que se generan mecanismos de participación ciudadana y de articulación social.
Otro aspecto relevante es el referente a Andrés Manuel López Obrador y la construcción de la base popular del cambio. Su gobierno se caracterizó por sentar las bases de un cambio político profundo mediante la implementación de políticas de redistribución económica dirigidos a los sectores más desfavorecidos, lo que junto con la recuperación del salario mínimo representan herramientas de empoderamiento de los grupos vulnerables y de justicia social que les permiten ejercer una ciudadanía más plena. A su vez, la soberanía energética y la política redistributiva son componentes esenciales de un proyecto que entiende a la economía como un medio al servicio de la dignidad humana. Me gustaría reconocer que eliminó la pensión a expresidentes de la República y el Estado Mayor Presidencial.
Respecto a la continuidad de esta política de gobierno por parte de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, cabe resaltar que su proyecto adquiere un enfoque más “científico”, feminista y orientado a la gobernanza democrática. La gobernanza implica no solo la gestión eficiente de los recursos, sino también la construcción de procesos inclusivos de toma de decisiones donde la ciudadanía participe de manera activa en el diseño y seguimiento de las políticas públicas, mecanismos de democracia participativa como el presupuesto participativo y lo que hoy se comenta también, la revocación de mandato. No obstante, el elemento que redefine profundamente esta nueva etapa es la incorporación transversal de la perspectiva de género y del enfoque de derechos humanos como pilares del quehacer gubernamental, es decir, elevar a rango constitucional los programas sociales.
El fortalecimiento del pensamiento crítico es fundamental para consolidar una ciudadanía activa y consciente. La educación no puede limitarse a la transmisión de conocimientos, sino que debe formar individuos capaces de analizar, cuestionar y proponer soluciones a los problemas sociales, económicos y políticos de su entorno. La cuarta transformación ha promovido programas educativos orientados al pensamiento crítico, fomentando la participación de jóvenes y adultos en procesos de entendimiento colectivo.
A su vez, es relevante la integración de pueblos originarios y grupos vulnerables en los procesos políticos. Hoy hay un presupuesto histórico para los pueblos originarios, donde ellos definen en qué se va a invertir y está elevado a rango constitucional.
El mayor desafío del siglo XXI radica en consolidar institucionalmente este nuevo sistema político, garantizando que la participación ciudadana, la gobernanza incluyente y la justicia social se traduzcan en políticas sostenibles y democráticas. El futuro político del país dependerá de la capacidad de la sociedad para mantener esta participación activa y del compromiso del Estado para garantizar que los derechos humanos y la voz de los sectores vulnerables se traduzcan en políticas efectivas, justas y duraderas.
Cierro con esta pregunta: ¿neoliberales o humanistas? La respuesta está en la siguiente frase de la doctora Claudia Sheibaum Pardo en su libro Diario de una transición histórica: “No era solo una victoria electoral, era el triunfo de un movimiento, el de la justicia social, el del pueblo, el de los de abajo”.
Muchas gracias.
Rafael Chacón Villagrán es Doctor en Derecho Civil por el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas; maestro en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, y licenciado en Derecho por la Universidad Tecnológica de México. Actualmente se desempeña como séptimo regidor del Ayuntamiento de Coacalco de Berriozábal. Correo electrónico: maestro.chacon@hotmail.com
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